En vías a la Nueva Constitución: el bienestarismo no es solución

El pasado 11 de mayo del 2022 nos encontramos con una columna escrita por el político de extrema derecha Marcos Tricallotis en El Mercurio de Valparaíso respecto al borrador de la nueva Constitución; más precisamente, sobre los animales en la constitución. Como movimiento por la liberación animal total, no nos quedaremos en silencio ante declaraciones llenas de imprecisiones, sesgos y argumentos infundados, los cuales derribaremos a continuación.


Respecto al inicio, donde plantea su visión sobre bienestarismo como único camino para la problemática animal, surge una duda ineludible: ¿Qué “bien” hay tras tener animales encerrados en las mejores condiciones, si al final del día seguimos poniendo un precio sobre sus vidas, un cuchillo en sus gargantas y utilizándoles a nuestro antojo? Si hablásemos de esclavitud humana, ¿no querríamos liberación en lugar de bienestarismo? Un esclavo bien mantenido sigue siendo un esclavo, un encierro sin crimen cometido siempre será injusticia, y matar por placer no es otra cosa que asesinato.

Tricallotis, en una visión distorsionada de la realidad, comienza argumentando sobre zoológicos y la definición de bienestarismo, lo cual resulta en una serie de contradicciones bastante evidentes:


¿Cómo podrían los animales estar libres de estrés, si viven encerrados y en constante exhibición? Deben soportar ser observados y hostigados, por cientos de personas a diario; deben tolerar ruido, gritos, hacinamiento y condiciones antinaturales.


¿Cómo puedes desconocer su capacidad de sentir y de tener emociones mientras buscas precisamente que no sientan “emociones negativas" como el miedo?

¿Son sintientes solo cuando nos conviene?





“La pregunta no es, ¿Pueden razonar? ni, ¿Pueden hablar?, sino, ¿Pueden sufrir?"

Bentham (1789) – An Introduction to the Principles of Morals and Legislation


El Consejero Regional también habla de una “supuesta” dominación opresiva del hombre sobre otras especies. Nada de esto es una suposición: persecución y caza, captura, tráfico, separación de familias, abuso y violación constante (inseminaciones forzadas hacia las hembras), robo de fluidos, privación de la lactancia, cambios forzados en la alimentación, hacinamiento, condicionamiento para el entretenimiento, exhibición, trabajo forzado, restricción de movimiento, mutilación, golpes, gritos, electrocución, desollamiento, desplume, muerte por desangramiento y uso de cámaras de gas, entre otras brutales prácticas que sólo en una mente retorcida podrían resultar aceptables.


Si el autor es el reflejo de un partido político que busca el bien, no reconocer las anteriores prácticas sobre seres sintientes como esencialmente malvadas pinta una imagen muy sombría respecto al compás moral que guía su actuar.

Con todos los derechos que tenemos sobre una naturaleza que no nos pertenece, ¿Qué deberes tenemos con ella y quienes la conforman? Como mínimo el deber de no causar daño y reconocer su sintiencia. Para Tricallotis esto es demasiado.


La incapacidad de ver el innegable abuso de parte de la especie humana hacia el resto de los habitantes de este planeta dice más sobre él que cualquier cosa que en estas líneas podamos expresar. Efectivamente existen diversas opresiones que se superponen y conectan; sí hay estructuras de poder que permean en cada una de las esferas de la vida y podemos explicarle las que menciona, si tanto le cuesta ver o creer.


¿Especismo? Totalmente. Vemos a diario cómo el ser humano se siente con derecho de pasar sobre otras vidas sólo por ser de diferente especie; detrás de cada granja, carnicería, zoológico, acuario, media luna, coche victoria o laboratorio, el humano se siente con derecho de usar, torturar y asesinar. Teniendo alternativas que no involucran la violencia, el asesinato de otro ser vivo sigue siendo la primera opción. Para Marcos esto es normal.


¿Colonialismo? Efectivamente. Los pueblos originarios cultivaron formas respetuosas de relacionarse con el medio ambiente, tomando sólo lo necesario y dependiendo principalmente de alimentos como frijoles, tubérculos, maíz y variedad de frutas. El invasor impuso, con sable en mano, su modo de vida, antivalores, mitos y, como no, su alimentación. El Europeo, con manos ensangrentadas, decidiría cuáles eran los alimentos “buenos” y cuáles eran "malos". Al igual que usted, pensaron que morirían sin proteína animal, sin la comida "correcta" a la que estaban acostumbrados; así que introdujeron especies al territorio americano, ocasionando enfermedades y parásitos en la población indígena. La ignorancia en el actuar del invasor es, sin lugar a dudas y a diferencia de su caso, completamente comprensible.


¿Capitalismo? ¿No ve usted cómo la sociedad de consumo nos domina? ¿Cómo se filtra también en nuestra dieta, en nuestra forma de vestir, de entretenernos y de transportarnos? Estamos inmersos en un sistema que explota recursos desmedidamente, que ve a individuos como objetos de producción, que incita al consumo innecesario y excesivo, que a todo pone un precio.


¿Patriarcado? ¿Acaso no son las hembras las más perjudicadas en este sistema? No es algo exclusivo de los humanos, también se extiende al resto del reino animal.


Vacas son preñadas a la fuerza y separadas de sus crías para aprovechar el periodo de lactancia y robar la leche que debería ser de sus bebés, quienes recibirán relleno para luego ser enviados al matadero como carne de ternera. Esta es solo una parte de la crueldad tras el paté de ternera. Suponemos que para usted esto será una novedad.


Gallinas son criadas selectivamente, mutiladas y confinadas a espacios reducidos con condiciones artificiales de luz para que pongan huevos a diario, muy por el contrario a como sería en condiciones silvestres; sus cuerpos se desgastan por la puesta intensiva, deben soportar los dolores de la expulsión del huevo, infecciones, desnutrición/descalcificación, el colapso de sus cuerpos por enfermedad, muchas veces muriendo por obstrucciones de huevos que no logran colocar.


¡Qué descaro hablar de delirios y apuntar de falta de sustento científico, mientras no se expone ninguno ni se dan argumentos de peso! No hay mayor delirio que desconocer la realidad y elegir vivir en un mundo alternativo en el que los animales no humanos tienen como único propósito beneficiar al ser humano.


Señor Tricallotis, primero, sepa usted que es posible capturar y relocalizar especies lejos de zonas urbanas, usar métodos repelentes en lugar de venenos y trampas o barreras físicas. Sorprendente, lo sabemos. Ahora usted también lo sabe.


Segundo, tampoco se preocupe por la falta de proteínas y otros nutrientes al dejar de asesinar y explotar animales para alimento. Probablemente a usted le enseñaron una pirámide alimenticia que también atiende a los intereses de la industria ganadera; y de seguro no está al tanto de los últimos estudios y declaraciones de organizaciones internacionales de salud y dietética, los que aseguran que es completamente viable llevar una alimentación vegetal en cualquier etapa de la vida.


Una malnutrición se puede dar tanto en una alimentación omnívora como en una basada en plantas y esto tiene que ver con la planificación, selección de alimentos y lo balanceado de la dieta, no con el origen de los nutrientes. Si una adecuada nutrición es lo que necesita, siempre puede buscar asesoría profesional. Se sorprenderá de la gran variedad de platos vegetales y de sabores que se descubren al transicionar al veganismo.


Rechazar lo expuesto en el borrador de la Nueva Constitución (o la propuesta presentada ayer 4 de Julio) respecto a los derechos de los animales por la posibilidad de que se prohíba la existencia de la cazuela es, por lo bajo, absurdo.


Tampoco nos sorprende su desconocimiento sobre los informes realizados por el IPCC, panel de la ONU a cargo del estudio del Calentamiento Global, quienes en su sexto informe señalan que "la población global debe transicionar hacia una dieta libre de carne y lácteos, para salvar al mundo de los peores impactos del Cambio Climático"



La Pirámide Alimenticia de Tricallotis


Tercero, le invitamos a replantearse las tradiciones y analizarlas con cuidado. Que algo se haya hecho por mucho tiempo no lo justifica ni lo vuelve correcto.


No es tarde para darnos cuenta de la forma abusiva en la que nos relacionamos con otras especies. Quedémonos con los reales deportes, que dependen de la habilidad, inteligencia, destreza y fuerza humana, sin tener que utilizar a otro individuo contra su voluntad.


Ojalá llegue el día en que dejemos de vincularnos por interés con el otro, por el provecho que podemos sacarle, y que estas relaciones sean movidas por el cariño y el respeto. Que los animales que nos acompañen estén bajo nuestra tutela, nuestro cuidado; que los adoptemos para protegerles, no para llenar un vacío emocional o existencial, lucirlos como trofeos o accesorios de moda. Y tranquilo, la idea es esterilizarles, porque es una práctica por el mejor de sus intereses, evitándoles muchas enfermedades.


Absurdo y macabro es que usted piense que el querer tratarles como iguales, sea para algo tan retorcido como la zoofilia. El luchar por los derechos de los animales es reconocer que, por su sintiencia, son individuos con derecho a vidas en libertad y paz, dejando totalmente fuera el abuso de cualquier tipo, incluyendo sexual.

Fundamental es entender que el humano no es el único ser sintiente y consciente, con propiocepción, además de habilidades cognitivas y de razonamiento increíbles. Otros animales también son conscientes de sí mismos y de su entorno; muchas especies son capaces de reconocer a sus compañeros, de formar vínculos afectivos, de recordar; algunos, como los cerdos, son tan inteligentes como niños de 3 años; otras, como las ratas, han demostrado empatía hacia sus compañeras; y bien sabemos que especies como los primates son capaces de resolver problemas de lógica. Le invitamos a leer sobre la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia, para que se interiorice más en el tema. Incluso especies tan diferentes a nosotros, como los pulpos, han demostrado un nivel de conciencia maravilloso.


El razonamiento tampoco es un criterio, ya que existen humanos que no son capaces de razonar adecuadamente y no por eso son menos sujetos de derecho, aún cuando sean incapaces de cumplir con sus deberes. Hablamos de derechos fundamentales, del respeto a la vida y la protección su integridad.


Por último, durante todo el nefasto escrito del Consejero Regional, se asoma un miedo y aversión a ideologías de izquierda, alineando todo aquello que no logra entender con la idea de una especie de plan malvado marxista. Quizás es hora de buscar ayuda, estimado.


Aún sin un plan malvado que nos guíe, sepa usted que cada decisión que tomamos y las formas en que nos involucramos con el mundo son actos políticos, digámoslo sin temor; detrás de cada una de nuestras acciones hay ideologías que nos mueven. No tengamos miedo de cuestionarnos nuestros modos de vida, de replantearnos las estructuras sociales y de poder, nuestras formas de habitar y de relacionarnos con el medioambiente. Porque AHORA es el momento de tomar acción y redirigir las actividades que tanto daño están haciendo a nuestro planeta y todos sus habitantes; recordemos que no vivimos solos, compartimos hogar con millones de especies más, a quienes deberíamos cuidar. Es, sin animo de ofender, una verdadera vergüenza que el Vicepresidente de la Comisión de Medio Ambiente, Patrimonio Natural y Cambio Climático sea incapaz de entender esto.


Desgraciadamente, como ya es costumbre dentro de ciertos grupos políticos, su argumentación recurre principalmente a la ridiculización y las mentiras, además de interpretaciones antojadizas y simplonas de conceptos ampliamente estudiados y científicamente validados. Un reduccionismo tuitero que no aguanta contraargumento alguno.


Discusiones sobre estos temas requieren siempre una mirada seria, algo que el Consejero Regional en ningún momento logra durante su floja argumentación. Como ciudadanos esperamos que quienes nos representan piensen con más cuidado antes de realizar declaraciones como éstas y que asuman su rol con la responsabilidad y altura de miras necesarias.


Por nuestra parte, desde Valparaíso Animal Save, seguiremos luchando para proteger a toda especie y acabar con todas las injusticias de este sistema especista sin importar cuántas cazuelas debamos prohibir.


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